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En Face Up amamos destacar las singularidades de cada persona: aquellos aspectos que las vuelven únicas y diferentes a todas las demás. Entonces, hablar de los tipos de piel nos permite destacar este punto central: no existe una piel igual a otra, al tiempo que tampoco existe una rutina de skincare que funcione para todo el mundo.

Podemos estar frente a un producto sumamente recomendado en redes sociales, con miles de rewievs y críticas positivas. Sin embargo, olvidamos que la eficacia de un producto para el cuidado de la piel dependerá exclusivamente de las características del cutis sobre el que es aplicado.

No a todos les sientan bien los mismos ingredientes, y ello se explica con el hecho de que existen múltiples tipos de piel. Cada uno de ellos tiene necesidades específicas que debemos atender, y si ignoramos cuál es nuestra clase de piel estaremos perdiéndonos la posibilidad de cuidarla apropiadamente para lucir un cutis impecable.

¡Acompáñanos a descubrir cuáles son los tipos de piel en este nuevo artículo de Face Up y encuentra el tuyo!

La pregunta del millón: ¿Qué tipo de piel tengo?

El tipo de piel está determinado por la genética de la persona que intente responder a esta pregunta. Sin embargo, también existen factores internos y externos que determinarán algunas características específicas. Entre ellos podríamos mencionar el clima, los nutrientes ingeridos (en tanto los nutrientes antioxidantes aportan mucho a la salud de la piel y su ausencia en la dieta puede tener consecuencias fácilmente identificables en el rostro), cuestiones hormonales y de salud y el envejecimiento.

No obstante, todos estos factores se apoyan sobre una categoría ya determinada que se mantiene a lo largo de la vida: el tipo de piel.

¡Demos un paso más para conocerlos todos!

Piel normal

La piel normal es una piel bien equilibrada, que no suele desarrollar granos y se caracteriza por sus poros finos y la ausencia de impurezas significativas. Tampoco tiende a enrojecerse. No es muy grasa, ni muy seca, y del mismo modo tampoco posee manchas. Su textura tiende a ser lisa y aterciopelada. Y si bien puede presentar sebo en la zona T, la humedad total del rostro se mantiene balanceada.

Este tipo de piel es identificable por su suavidad y resistencia. Y, por lo general, los productos utilizados para su cuidado no resultan fácilmente invasivos. Hecho que sí sucede en otro tipo de pieles.

#FACETIP

El tipo de piel normal tiende a secarse como consecuencia del envejecimiento, por lo que mantenerla hidratada puede ser una excelente idea. Además, es muy importante que – como sucede con el resto de las pieles – protejas tu cutis con protector solar aplicándolo a diario.

Piel seca

Una piel seca se caracteriza por producir menos sebo que la piel normal. Y aunque tendemos a creer que el sebo debe ser eliminado, esto no es así. Las glándulas sebáceas presentes en la piel dan lugar a los lípidos que esta necesita para retener la humedad y protegerse de las influencias externas potencialmente dañinas.

Con todo, la piel seca tiende a descamarse y a lucir opaca. Es por ello que los aceites, bálsamos y cremas pueden hacer mucho por estos tipos de piel. Del mismo modo, llevar adelante una exfoliación suave una vez a la semana servirá para eliminar las células muertas, combatir la resequedad y sacar a relucir el brillo y la frescura de la piel.

¡No dudes en hacer una consulta con tu dermatólogo de confianza para obtener los mejores productos para ti!

la piel seca carece de los lípidos que necesita para retener humedad y formar un escudo protector frente a influencias externas. Esto lleva a un deterioro de la función de la barrera. La piel seca (Xerosis) existe en grados de intensidad variables y en formas diferentes que no siempre pueden distinguirse claramente entre sí.

Una sensación de tirantez y piel áspera indican a menudo la presencia de una piel seca.Las mujeres de edad avanzada con piel seca presentan arrugas y líneas más pronunciadas.

Piel grasa

Cuando hablamos de piel grasa nos referimos a un tipo de piel que presenta una acrecentada producción de sebo. Y, como hemos mencionado previamente, el sebo resulta necesario en niveles balanceados. Sin embargo, la hiperproducción de sebo (seborrea) conduce a la aparición de poros dilatados acompañados por una constante sensación grasa.

El dilema surge cuando este sebo se mezcla con residuos ambientales y con células muertas, ya que esto propiciaría la emergencia de granos que, muchas veces, acaban manifestándose como acné.

No obstante, el lado B de la piel grasa llega con dos buenas noticias. La primera: el sebo extra puede controlarse fácilmente con productos administrados por un dermatólogo (en este punto, es del todo importante que encuentres una rutina de skincare que satisfaga las necesidades típicas de la piel grasa). La segunda: las personas con este tipo de cutis desarrollan signos del envejecimiento de manera más tardía.

#FACETIP

¡Sabemos que puede ser un tanto difícil, pero no abuses de la limpieza facial! Ante la ausencia total de sebo, tu piel entrará en “alerta roja” y comenzará a producirlo en cantidades exacerbadas. ¡La moderación es la clave!

Piel mixta

Otro de los tipos de piel que abordaremos en este artículo es la piel mixta. A diferencia de la piel grasa, en ella la producción de sebo se limita a lo que llamamos zona T, que comprende la frente, la nariz y la barbilla. Mientras, el resto del rostro presenta la apariencia de una piel normal, e incluso las mejillas pueden mostrar signos de sequedad.

Tal como puede apreciarse, la piel mixta combina dos de los tipos de piel que aquí desarrollamos, ya que presenta zonas grasas y secas a la vez.

La zona T, en este caso, manifestará poros más dilatados y pueden aparecer impurezas con frecuencia. Ello se debe a una hiperproducción de sebo en esta región del rostro, al tiempo que la falta de sebo aborda las zonas más periféricas del mismo a causa de un déficit de lípidos.

#FACETIP

Si tienes un tipo de piel mixta, te recomendamos, en primer lugar, no lavar tu rostro con agua caliente. ¡Esta podría acrecentar el sebo en la zona T! Además, puedes optar por un limpiador espumoso para retirar el exceso de sebo por las mañanas y aplicar una crema hidratante por las noches, cuidando de aplicar un poco más en las zonas que presenten sequedad y menos en la región T.

Piel sensible

La piel sensible tiende a enrojecerse con facilidad, al tiempo que puede reaccionar mal a determinados productos para el cuidado de la piel que resultan abrasivos en demasía. Además, tiende a presentar irritación y a tener bultos. Posee poros más pequeños, la piel es delgada y puede incluso dar una apariencia de piel seca.

El aspecto reactivo de la piel sensible se explica con un descenso en el umbral de reactividad de la misma, así como en una notable deficiencia de la función de barrera. Con esto, la piel se aumenta su sensibilidad a los factores internos y externos que puedan resultar agresivos.

#FACETIP

Si tienes piel sensible, evita utilizar productos que contengan alcohol (esto puedes chequearlo rápidamente en el listado de ingredientes del paquete o envase). En adición, procura no aplicarte productos con fragancia añadida, ya que esta podría resultar nociva para tu rostro. Es preferible que escojas un producto dermatológicamente testeado, cuya acción resulte suave y gentil.

¡Hemos llegado al final de nuestro artículo sobre tipos de piel! Esperamos que lo hayas disfrutado y te invitamos a dejarnos tus comentarios y consultas en la sección de comentarios. ¡Estamos deseando conocerte más!

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